martes, 18 de mayo de 2021

Primer ingrediente de mi spritz-lingüístico: lenguaje claro

 


El 21 de abril de 2021, di el webinar "Debates actuales en torno a la lengua española" por Zoom, desde la plataforma de la Universidad de Bolonia (representación en la Argentina). Lo bauticé un webinar-spritz, aunque la mía no es una receta demasiado ortodoxa.



Webinar es la combinación de web = red, internet + seminar = seminario o charla.

El spritz es un trago que está bastante de moda en Buenos Aires, si bien no está tan instalado como el fernet con coca. Cuando un trago se pone de moda es porque una nueva combinación de ingredientes gusta y se difunde. 

En la lengua pasa algo parecido: todo va cambiando y siempre surgen cosas nuevas a partir de lo que ya existía; hay modas pasajeras y hay cambios que vienen para quedarse. Algunos intentos de cambio no funcionan, no gustan (como cuando la RAE trató de imponer las grafías “cederrón”, “bluyín” o “yas”), otros fenómenos lingüísticos se van expandiendo a través de los siglos (como el voseo en tantas partes de América).





     Voseo generalizado de forma oral y escrita

     Voseo oral generalizado

     Voseo coexistente con el tuteo o voseo regional desprestigiado

     Sin voseo

 

Primer ingrediente: lenguaje claro

En esta entrada del blog voy a hablar del primer ingrediente de mi spritz lingüístico: el lenguaje claro. En las próximas entradas voy a ir agregando los otros ingredientes: se va a tratar de una serie de entradas cortas, de lectura rápida.

La definición de lenguaje claro que da PLAIN, la asociación internacional de lenguaje claro, es la siguiente:


De acuerdo con esta definición, para que un texto sea considerado claro, el público que lo lee tiene que poder encontrar fácilmente la información que está buscando, entenderla y usarla.


¿Cuándo decimos que un texto es claro?

Para que un texto sea considerado claro debería ser

  • adecuado al contexto y al público,
  • conciso (- es +),
  • preciso (ni vago ni ambiguo),
  • correcto (sin HERRORES),
  • eficaz,
  • organizado gráficamente,
  • sin neologismos ni extranjerismos (o con pocos),
  • sin jerga, tecnolectos ni siglas (o con pocas, las más conocidas),
  • coherente y uniforme.


Con respecto a la  concisión, se calcula que un texto administrativo no debería tener más de 10 o 15 palabras por oración y que debería tener entre 3 y 8 líneas por párrafo (más o menos, porque no se trata de una ciencia exacta). De más está decir que en un texto claro no debería haber zaraza, chamullo o blablá inútil.

En cuanto a los recursos gráficos, un texto claro con frecuencia juega con distintas fuentes, tamaños y tipos de resaltados como negrita, cursiva, mayúsculas, (con ciertos criterios, tampoco se trata de un carnaval), viñetas, títulos y subtítulos, etc.

En relación con los extranjerismos, hace algunos años la RAE hizo una divertida campaña contra anglicismos en español. Se promocionaron dos productos: un perfume que se llamaba “Swine” y  unos anteojos de sol cuyo nombre comercial era “Sunset Style with Blind Effect”. Imaginen la reacción de la gente cuando recibió el paquetito con el perfume con olor a cerdo o los anteojos negros, pero supernegros, que no dejaban ver nada. 

Sin embargo, todas las lenguas se forman y crecen con préstamos de otras, así que tampoco hay que demonizar a los extranjerismos, porque ninguna lengua es pura, por suerte.

Con frecuencia padecemos textos poco claros o directamente oscuros, sobre todo en lenguaje jurídico y administrativo. Lo contrario de oscuro es claro y yo nunca escuché a nadie quejarse porque un texto fuera demasiado claro… Martín Böhmer es superclaro para explicarlo en este video de un par de minutos: Martín Böhmer lenguaje jurídico claro

Según una encuesta encargada por el Defensor del Pueblo en España, en 2017, el 43% de la población dijo no entender el lenguaje administrativo. Casi la mitad de la población: ¡un montón!

Lenguaje claro y lectura fácil

No hay que confundir lenguaje claro con lectura fácil. El lenguaje claro apunta a toda la población lectora, no está pensado para un grupo de personas en particular que tenga dificultades de comprensión de algún tipo. La lectura fácil apunta a algunos grupos que, por algún motivo, tiene alguna dificultad para comprender; a veces es necesario adaptar textos para que sean comprendidos de manera más fácil por esos sectores de la población. El objetivo es el mismo, pero el lenguaje claro es más amplio; no se trata de simplificar o de adaptar, sino de usar recursos normales de la lengua y del diseño para que quien lee entienda fácilmente lo que está leyendo.

A través del tiempo y del espacio

Parece que en Gran Bretaña el tema de la comunicación clara ya había preocupado bastante a Churchill durante la Segunda Guerra Mundial. En los EE. UU., Carter, Clinton y Obama intentaron que la administración pública se comunicara en un lenguaje tan claro y simple como fuera posible. No sé qué tanto éxito tuvieron.

El tema es tan importante que en muchos países hace tiempo que se intenta mejorar el lenguaje en el que la administración pública se comunica con su ciudadanía. En esta corriente podemos inscribir las versiones más recientes de las constituciones de varios países, que están redactadas en lenguaje claro. En Sudáfrica, por ejemplo, la Constitución de 1996 está redactada en lenguaje claro y fue traducida a 11 idiomas que se hablan en ese país. Otra de las ventajas del lenguaje claro es que facilita la traducción.

En Suecia el tema de la claridad en las comunicaciones es tan esencial que ningún documento gubernamental puede publicarse si no tiene el OK de un grupo de expertos en lenguaje claro.

En la Argentina existe la Red de Lenguaje Claro, que integro individualmente y también a través de PLECA, la joven y dinámica asociación que nuclea a las correctoras (que me disculpen mis poquííísimos colegas correctores plequenses por este uso infrecuente del femenino genérico) y de la cual integro la Comisión Directiva desde mayo de 2021.


«Los objetivos del desarrollo sostenible deben estar orientados a la acción, ser concisos y fáciles de comunicar»

No solo los gobiernos y las instituciones se vienen ocupando seriamente de lenguaje claro, también las empresas y los bancos hace tiempo que están invirtiendo recursos en este tema. Algunos bancos, por ejemplo, invierten en comunicación porque quieren mejorar esa imagen negativa de la “letra chica”, mostrando que asumen una mayor responsabilidad en cuidar los intereses de su clientela al brindarle información más clara.

Lenguaje claro y pandemia

En 2020, con la pandemia, la necesidad de que nos hablen claro se volvió más imperiosa y urgente que nunca, si bien siempre tenemos derecho a recibir información clara, no solo en situaciones excepcionales. Como usuaria, ciudadana, clienta y consumidora tengo derecho a que me hablen claro, y tengo que exigirlo, porque a veces parece que invertir en buena comunicación es accesoriopero no lo es. Si no me hablan claro, están lesionando mi derecho a entender.

Pensando en este tema, cuando empezaba el año 2021 publiqué esta foto en mis redes sociales.

En la próxima entrada del blog voy a hablar del segundo ingrediente de mi spritz: el lenguaje no discriminatorio. En realidad hice un poco de trampa: en el flyer de la charla puse a propósito #lenguajeinclusivo, porque es un tema todavía bastante polémico y a mucha gente se le pone la piel de gallina apenas se menciona, pero en realidad el segundo ingrediente es más amplio que el lenguaje inclusivo, se trata de lenguaje no discriminatorio. Por ahora la dejo ahí, picando, para generar un poco de suspenso: chan-chan-chan-chán.

¡Hasta la próxima entrada del blog! 😉 Gracias por leerme.😃Si quieren, pueden dejar algún comentario, que responderé con gusto, y también pueden compartir libremente el contenido. 🌻

 

 

lunes, 29 de marzo de 2021

Laicidad: palabra santa para celebrar la Semana de Turismo en Uruguay

 



Feriados laicos en Uruguay

Desde 1919, en Uruguay, se denomina Semana de Turismo a la festividad que en otros lugares se conoce como Semana Santa o Pascua. Durante el segundo gobierno de José Batlle y Ordóñez se promulgó la Ley de Feriados, que laicizó los nombres de los feriados en el calendario oficial.

A partir de entonces, en el calendario oficial uruguayo, la Navidad figura como el Día de las Familias, el 6 de enero es el Día de los Niños y hasta el 8 de diciembre (que ya no es más feriado) es el ¡Día de las Playas!, inauguración oficial de la temporada veraniega en la costa.

Con el paso del tiempo se fueron agregando diferentes actividades que se desarrollan durante la Semana de Turismo en distintos lugares del país: la Semana Criolla, la Semana de la Cerveza, la Vuelta Ciclista, el Festival de Cine y muchas otras. Además, es la temporada de camping por excelencia, con fogón y asadito incluido, a pesar de que con frecuencia llueve y los campamentistas vuelven con moho de estas minivacaciones.

El nombre laico de la semana es revoleado con orgullo henchido y desafiante por el mayoritario sector ni religioso ni practicante de la sociedad uruguaya. En Uruguay la laicidad es un rasgo identitario y diferenciador de otros países latinoamericanos, una de las tradiciones más fuertes… ¿O lo era? 

Un poco de historia

Me puse a revisar la historia de la laicidad en el Uruguay y se me ocurrió cruzarla con la historia de los avances en la equidad de género en el paisito, dado que todavía estamos en marzo, el mes de las mujeres.

En el Uruguay actual, las mujeres representan solo el 26% del Senado y el 19% de la Cámara de Representantes, ocupan 11% de los cargos directivos y son dueñas del 12% de las empresas. 

¿Cómo se explica ese bajo porcentaje de mujeres en cargos de poder? ¿Por qué esa escandalosa minoría de mujeres en la actual composición del Parlamento? ¿Por qué semejante brecha de género?  

[Datos del último informe del Banco Mundial, ya mencionado en la entrada anterior del blog:  https://leomadalena.blogspot.com/2021/03/cuestion-de-genero.html. Esta vez los ilustro con unos gráficos de torta ;)]





¿Será la laica sociedad uruguaya más patriarcal de lo que parece? ¿Tal vez no sea tan laica a pesar de llamar Semana de Turismo a lo que en otros lugares se llama Semana Santa o Pascua? ¿Cuál es la relación entre la laicidad y la brecha de género en Uruguay? 

Alguna pista la tenemos al observar algunos hitos legislativos, políticos e históricos en cuanto a laicidad y género en Uruguay:



Semántica, retórica y política

Como se puede observar, desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX hubo un fuerte avance de la laicidad, entendida como separación del Estado de la Iglesia católica, un proceso que fue bastante paralelo al avance de varias leyes que intentaron ir cerrando la brecha de género. (Notita: la palabra “católica” va con minúscula en español, como todas las religiones.)

Desde mediados del siglo XX y hasta los primeros años del siglo XXI se observa un enlentecimiento  de esos avances. Una parte de ese período coincide con la dictadura militar, de 1973 a 1985, y sus coletazos.

El nuevo empuje en la tradición legislativa vanguardista del Uruguay vino con el gobierno del Frente Amplio. Ya en el primer gobierno de Tabaré Vázquez (2005-2010) se promulgaron algunas leyes para garantizar derechos a algunos grupos en situación de desventaja o vulnerabilidad.

A partir del segundo gobierno del Frente Amplio, con el Pepe Mujica como presidente (2010-2015), la agenda de derechos para minorías postergadas cobró nuevo impulso, y continuó en el segundo gobierno de Tabaré Vázquez (2015-2020).

Desde 2018, el 19 de marzo, natalicio de José Pedro Varela (el propulsor de la escuela laica, gratuita y obligatoria en el Uruguay del siglo XIX) fue proclamado el Día de la Laicidad por una ley nacional.

No deberíamos olvidar el significado de laicidad que se encuentra en el artículo 5 de la Constitución, todavía vigente, que proviene de aquellas primeras leyes fundantes, del siglo XIX, entre las que se encuentra en primer lugar la Ley de Educación de José Pedro Varela.

Apropiarse de ese término y usarlo con otro significado no es una operación meramente semántica: es retórica y política, y no es nada ingenua.

Ninguna palabra es inocente, ni siquiera la palabra "inocente".

Este año pandémico sigamos celebrando la laica Semana de Turismo, que ya tiene más de un siglo.

🐣  🐰 








sábado, 6 de marzo de 2021

Cuestión de género



La duda (Lacy Duarte, MNAV, Montevideo)

Se acerca el 8 de marzo y se aceleran las sinapsis en relación al tema de la brecha de género.

Hace poco le pedí a una pareja de estudiantes de español para extranjeros que escribieran 10 personajes argentinos/as o uruguayos/as en 2 minutos. Él escribió 13 personajes masculinos de 14. Ella 8 de 10.

En un examen oral de español que tomé hace poco, una estudiante italiana eligió hablar de Evita Perón. Conversando acerca de las mujeres en política, le pregunté si le parecía que Italia tendría una presidenta del Consejo de Ministros o una Presidenta de la República en el corto plazo. Me contestó que en su opinión a Italia le faltaba mucho para algo así todavía. La estudiante tiene 19 años y se mostró muy decepcionada.

Esas formas de representación prevalentemente masculinas en el pensamiento también se ven reflejadas en nuestro lenguaje. Cuando hablamos elegimos todo el tiempo entre formas más prestigiosas y formas a las que les adjudicamos menor valor.

Otro ejemplo: me llamó la atención que cuando se comentaban los nombres de los futuros ministros del nuevo gobierno de Mario Draghi, en casi todos los medios italianos se hablaba del “Segretario della Farnesina, Elisabetta Belloni”.

¿Por qué se mantienen algunos usos absurdos de la lengua, como decirle segretario a una mujer, cuando existe la palabra segretaria? Es cierto que secretaria tiene menos prestigio que secretario. Sin embargo, apuesto a que con el tiempo la forma segretaria perdería esa carga de inferioridad frente a segretario si se difundiera el uso de segretaria para cargos "figos", como dice la lingüista Vera Gheno en Femminili singolari. (https://www.illibraio.it/news/saggistica/femminili-singolari-femminismo-parole-1257690/)

¿Será por pereza que se prefiere elegir segretario para una mujer? ¿Será porque cambiar siempre implica un esfuerzo y es más cómodo seguir como hasta ahora? ¿O porque ese cambio implica otros muchos cambios peligrosos para el andamiaje patriarcal de la sociedad? ¿Ceder al cambio en el lenguaje podría hacer tambalear otras rígidas estructuras?

Hace algunos años se habló del Ministro Emma Bonino, la primera mujer en el cargo de Ministra de Relaciones Exteriores de Italia. ¿Cuál sería la justificación para tener que decir “el ministro” y no “la ministra” en italiano? La respuesta de la Accademia della Crusca en 2013 fue la siguiente: https://accademiadellacrusca.it/it/contenuti/la-crusca-risponde-il-ministro-o-la-ministra/6073 

¿Presidente o presidenta? ¿Secretario o secretaria?¿Jueza o juez? ¿Piloto o pilota? ¿Generala o general? ¿Vos o tú? ¿Vos/tú o usted?

Lacy Duarte, esculturas en madera


Hace poco un amigo italiano me mandó un par de esos textos anti-lenguaje-inclusivo que circulan por ahí, que reproduzco textualmente, con faltas y todo:

PAREN LA ESTUPIDEZ "CHIQUES"🤦‍♀️

El otro dia me senté en un restaurante con una amiga. Llega la encargada de atendernos, nos saluda con una sonrisa y se da el siguiente diálogo:

- Hola chiques!

- Chiques? le dije yo, también con una sonrisa.

- Así es, somos un restaurante inclusivo! (dijo con orgullo).

- Mira que bien, me viene estupendo entonces, porque en un ratito viene un amigo que es ciego. Tienen la carta en Braille?

- Ay no, eso no tenemos.

- ah ok viene mi señora pero viene con mi hija, que es Asperger. ¿Carta con pictogramas para la gente autista, tienen?

- no, perdón… Me dijo visiblemente nerviosa.

- No te hagas drama, suele pasar. Me imagino que lengua de señas para los clientes sordos deben saber... cierto?

- La verdad me estás matando. (me contesto sonriendo nerviosa).

Ella ya no estaba cómoda, sonreía con vergüenza, un poco de culpa, y un poco de malestar también. Y ahí le dije:

- No te hagas drama, suele pasar. Pero entonces lamento contarte que no son un local inclusivo, son un local progre de cotillón, parte del triste relato que está de moda. En el caso de tu local, esta gente no podría hacer algo tan básico como comunicarse y pedir de comer o beber.

Quieres ser inclusivo? Incluye a todos ellos, y todos los que el sistema directamente no da lugar. Es difícil, si y mucho, pero no debemos ser tan hipócritas como sociedad... una E no te hace inclusivo

Y después me mandó este otro:

Lo que es increíble es que donde hay una palabra sin género que termina con E, le terminan poniendo la A...Como Presidenta!

En todo caso debería haber presidento también🙁

Y cuando una mujer está demente, debería estar de menta?Y remitente debería ser remitenta?

En todo caso si existen las personas, deberían existir los personos...

Le reenvié una entrevista a Santiago Kalinowski, lingüista y lexicógrafo que dirige el Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras, de la cual destaco la introducción: Dice (Kalinowski) que el lenguaje inclusivo es un hito discursivo que va a ser asociado con esta época de la humanidad. Pero también que ningún grupo minoritario, por más poderoso que sea, puede cambiar la gramática de una comunidad. Entonces, aclara, “no es un fenómeno de cambio lingüístico sino que es un fenómeno retórico” que es “la configuración discursiva de una lucha política”. “El objetivo del inclusivo no es cambiar la gramática, no le importa. Hay gente que puede decir que sí, pero en realidad es una intervención que lo que busca es terminar con mujeres asesinadas, mujeres que cobran menos por el mismo trabajo, mujeres que no pueden caminar por la calle tranquilas”, dice el lingüista y lexicógrafo Santiago Kalinowski, metiéndose en el debate sobre el lenguaje inclusivo con argumentos científicos y mirada política. (La entrevista completa en https://www.pagina12.com.ar/241461-santiago-kalinowski-prohibir-la-e-es-persecucion-politica)

Mi amigo me contestó que “es agotador todo este tema… hay tantas cosas más importantes para cambiar”. Tiene razón: es agotador, porque cambiar implica un esfuerzo. Además, pensar da más trabajo que no pensar. Paradójicamente, la energía que se gasta en tratar de impedir cambios, descalificar o burlarse es mucho mayor que la que se gasta en reflexionar y tomar una posición crítica propia.

¿Usar la “e” o no usar la “e”? Parece que that is the question. Pero no es ese el tema. Yo personalmente uso pocas veces la “e” y solo en ciertos contextos: a veces como provocación (no puedo con mi genio) y sobre todo en ámbito familiar, con mis hijas veinteañeras, sus amigues o con personas jóvenes en determinadas situaciones. Sin embargo, hace bastante tiempo que hago el ejercicio de detectar usos sexistas del lenguaje, y otros usos discriminatorios, no solo sexistas, y trato de evitarlos. Es un trabajito, pero supongo que ese tipo de ejercicio es saludable.

Por suerte, en español, a pesar de todo, creo que avanzamos bastante en las últimas décadas. Parece lejanísimo el estéril y a veces virulento debate acerca de la forma “presidenta”. Ministra, médica, arquitecta, jueza y tantos otros femeninos se fueron abriendo camino, no sin obstáculos, y pisan fuerte en el uso.

Siguiendo con esa línea metafórica, el otro día caminaba por la orilla del mar y se me ocurrió que la tan ansiada equidad de género también se planta firme en la orilla del océano lingüístico, que nunca se detiene, que siempre cambia y siempre sigue siendo mar; la tan ansiada equidad de género camina por la orilla, se moja, las olas la vapulean, a veces parece que la van a derribar, pero sigue avanzando; la tan ansiada equidad de género moja y salpica, refresca y estimula.

Olas en la playa Brava de Pta. Colorada, Uruguay 04032021 (video propio LM)

Cerrar la brecha de género lleva tiempo, esfuerzo, energía y determinación, de parte de todas las personas de todos los géneros que quieran salpicarse en la orilla de este maravilloso mar.


Fotos propias LM 04032021

Para celebrar este 8 de marzo de 2021 elegí esta canción vintage muy vigente: mi tema del verano Willie Colon y Soledad Bravo Déjala bailar ¡No dejen de escucharlo muy fuerte y de sacudir el esqueleto!

Para cuando se sienten a descansar, después de haber bailado un rato, dejo algunos datos recientes de la brecha de género en Uruguay:

“...la situación no ha cambiado mucho y el mapa muestra que las mujeres políticas se siguen enfrentando a distintos techos de cristal que hacen que el país se mantenga como uno de los más rezagados de la región en esta materia. Las elecciones de octubre de 2019 dejaron conformado un Parlamento con 26,6% de representación femenina en el Senado y 19% en la Cámara de Representantes. A nivel del Poder Ejecutivo, el gabinete quedó integrado por sólo dos ministras, de un total de 13: Azucena Arbeleche en Economía y Finanzas, e Irene Moreira en Vivienda y Ordenamiento Territorial.” 

Tomado de La Diaria, 28 de octubre de 2020: https://ladiaria.com.uy/feminismos/articulo/2020/10/mujeres-politicas-de-distintos-partidos-analizaron-desafios-y-oportunidades-en-el-camino-hacia-una-democracia-feminista/

En el siguiente video #MujeresUruguay Banco Mundial 2021 aparecen algunas informaciones que igual resumo a continuación:

  • el PIB podría ser hasta un 13 % mayor si las mujeres participaran en el mercado laboral igual que los hombres;
  • Uruguay produciría hasta USD2100 más por persona;
  • solo la mitad de las mujeres uruguayas participa en el mercado laboral;
  • las mujeres ganan un 31 % menos que los hombres por el mismo trabajo;
  • las madres están en mayor desventaja: diez años después de haber tenido su primer hijo, las mujeres ganan un 41 % menos que sus pares sin hijos;
  • las mujeres ocupan el 11 % de los cargos directivos y son dueñas del 12 % de las empresas.

 

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Un tema distinto al de esta entrada, pero parecido, pasa con el voseo. Es considerado menos prestigioso y elegante, incluso en ámbitos de informalidad, en América, en los países donde coexisten las dos formas, el “tú” y el “vos”: sobre este tema comparto este interesante análisis Uso de "vos" en Mexico

Pero este asunto queda para profundizar en una próxima entrada del blog ;)

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¡FELIZ DÍA DE LAS MUJERES!

TAMBIÉN FELIZ DÍA PARA TODAS LAS PERSONAS DE CUALQUIER GÉNERO QUE BUSCAN LA JUSTICIA

🎕

 

 


sábado, 26 de diciembre de 2020

Punta Negra, Uruguay (Foto propia LM)

"La voglia di soffiare via le nuvole dal tuo cielo che da un po' di tempo è scuro. La forza di far scivolare via la tristezza che ti ostini a tenere per mano. Gli abbracci li porto io per quando avremo freddo." (Andrew Faber)


"Las ganas de alejar con un soplido las nubes de tu cielo que desde hace un tiempo está oscuro. La fuerza para hacer que sueltes la tristeza que te obstinás en llevar de la mano. Los abrazos los llevo yo para cuando tengamos frío." (autor Andrew Faber, traducción Leonora Madalena)


Alguna información acerca de este joven poeta italiano:

https://it.wikipedia.org/wiki/Andrew_Faber


Hay cosas que no podemos cambiar. Otras, sí. Brindo para que desde nuestra pequeña gran parte del universo, y todes juntes, hagamos que el 2021 sea mejor que el 2020. ¡Salud! 🍷
 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

LENGUAJE CLARO = DERECHO CIUDADANO

 


Puente Laguna Garzón, Uruguay

3:39 AM: Se me ocurrió una idea para el blog: ¡aleluya! No la voy a dejar escapar. Prendo la luz y cazo la notebook. Ella me recibe con una imagen que reconozco y un mensaje que dice algo así como “si el camino más corto es la línea recta, ¿por qué elegir la curva?” Se parece un poco a mi manera de pensar: difícilmente voy de A a B y chau. Para ir de A a B es frecuente que dé alguna vuelta… En consecuencia, cuando hablo o cuando escribo, también. Mi familia a veces me critica por eso y mis lectoras/es (ustedes ahora) me padecen: me disculpo.

Ah, sí, ya se me estaba por escapar mi idea para esta entrada del blog: lenguaje claro = derecho ciudadano. En realidad eran dos ideas, la otra era la siguiente: la sociedad actual es gerontofóbica. Veremos cómo me las ingenio para unir las ideas en algo más o menos coherente.

La manera más corta, en línea recta, es decir, lo que une a ambos temas es la idea de “derecho”, el derecho a entender, a saber, para poder actuar y moverse en el mundo actual. Lo de “ciudadano” debe entenderse justamente como sujeto de derechos y deberes en una comunidad, enmarcado en un concepto bien amplio de ciudadanía, o sea, en tanto y en cuanto se es ciudadana/o del mundo, habitante de este planeta.

Para tener una idea de la movida sobre el lenguaje claro comparto un par de links: http://lenguajeclaroargentina.gob.ar/9-pasos-para-planificar-la-estrategia-comunicativa-en-lenguaje-claro/ y https://comunicacionclara.com/docs/guia-comunicacion-clara-prodigioso-volcan.pdf

Justamente como habitantes del planeta recibimos todo el tiempo enormes cantidades de textos orales y escritos con información. Muchas veces se trata de textos escritos que nos interpelan para que interactuemos, como formularios en las apps, por ejemplo, en los que tenemos que llenar campos para seguir avanzando en una operación cualquiera.

Ayer, sin ir más lejos, tuve que hacer varios trámites (obviamente online, estamos en pandemia…) y me pasé un buen rato “conversando” con formularios interactivos para sacar distintos turnos. En algunos casos el formulario me pedía tantas informaciones para poder avanzar que al final me obligaba a “mentirle” y poner cualquier cosa cuando no tenía el dato que faltaba.

En otros casos, mi situación no entraba en ninguna de las categorías previstas (¡Ay, ay, ay! Esa maldita costumbre del pensamiento occidental de reducir todo a categorías, desde Linneo…). Y recurrir al chat para solicitar asistencia es absolutamente inútil.

[El chat automático es una burla para la inteligencia humana: las respuestas previstas nunca  contestaron mis preguntas y vuelven siempre, empecinadamente, a repetirme información inútil. Eso no es un chat, o conversación: es un insulto.]

Otro caso: el banco me sugiere desde hace meses que me pase al token. Ya me la veo venir: están por eliminar la tarjeta de coordenadas. OK, OK. No es que estuviera enamorada del plástico, pero odio que me obliguen a depender cada vez más de un celular: ¡un celular!, ¡un aparatito de morondanga! ¿Y si no tuviera celular? ¿No existiría? Por favor, no me contesten.

 

Ya tenía descargada la app del banco y alguna vez la había usado, aunque prefiero la compu, para no gastar mis cansados ojitos defectuosos (miopía, astigmatismo y… presbicia). Como hacía tiempo que no entraba en la app, la tuve que actualizar. OK. Ya está. Después pasé por el cajero y retiré el ticket con el “código de asociación”. Volví a casa y lo metí en el aparatito de morondanga con la clave nueva (otro capítulo para la tragitelenovela: las claves).

Íbamos bien y entré en la app con el token (¡Oh, my God! No soporto más hablar así…). Intenté operar para probarla. Chácate: no pude escribir la cifra, no me aparece el teclado. ¿Cómo c….. escribo la cifra? ¡xhsdbfoxdvnbjfjfiteiesjdjikbkc!!!

Igual, hace como dos semanas que tengo un turno en el banco por otra cosa que solo se puede resolver de manera presencial, así que iré con mi cachivache electrónico, mi apéndice obligado, a ver si algún ser humano me ayuda a resolver el problema.

Entonces pienso: ¿cómo corno haría/hará una anciana sola o un anciano solo para moverse en este mundo? ¿Cómo hace con los formularios interactivos? ¿Cómo hace con las apps del celu? ¿Y si no tiene un smartphone? ¿No puede hacer una transferencia bancaria, por ejemplo?

Conclusión: los bancos son gerontofóbicos. Ergo, si nuestras sociedades les permiten a los bancos que sean gerontofóbicos, nuestras sociedades son gerontofóbicas.

¿Y lo del lenguaje claro como derecho ciudadano? ¿Qué tiene que ver? Tiene, tiene. Todos los formularios y las apps deberían estar escritos de una manera ultrarecontramegaclara para que cualquier persona pudiera entenderlos. Todos los textos que provienen de instituciones públicas y de empresas privadas deberían ser superultraclaros y, en lo posible, no contener errores de lengua.

Sin embargo, ¿no les ha pasado que leen cualquier texto y piensan “¡¿qué quiere decir esto?!”? Yo a veces tengo que volver a leer la misma oración varias veces, mientras crecen en mí la perplejidad y la impotencia. No está bueno. A veces es causa de insomnio, ejem...

Para mí la cosa es así: si me vas a obligar a interactuar, tengo que poder entender lo que me decís. Es un principio básico de la comunicación: como destinataria del mensaje tengo que poder entenderlo ¿está claro? ¿ESTÁ CLARO???

Porque si no está claro, si el lenguaje no es claro, estás atentando contra mi derecho a entender para poder actuar. Esa segunda persona a la que me dirijo engloba a todos los seres animados que están detrás de todos los mensajes y textos que recibo como ciudadana, consumidora y usuaria todos los días. Esa segunda persona son los creadores de contenido, los publicistas, los dirigentes, los decisores, los diagramadores, los diseñadores, los programadores, los gerentes y aínda mais. Y uso el masculino genérico a propósito, porque en las instancias decisionales todavía la mayoría son hombres.

Por
 todo esto 
y mucho más,
hago un “llamado a la acción”:

¡Exijamos ENTENDER!

¡Exijamos un LENGUAJE CLARO! 



Defendamos, además, el derecho de nuestras viejas o viejos a HABLAR con alguien para resolver un problema. 
Defendamos también el derecho a vivir en este planeta sin celular. Miren que todes vamos a ser viejes, si llegamos. Y si no hacemos nada ahora, la vamos a pasar muy mal cuando nos toque.

APÉNDICE: Hablemos claro: ¡menos mal que se está terminando este año podrido! Festejemos que se termina 👏👏👏. En mi cartita para Papá Noel voy a pedirle que el 2021 traiga menos virus, más justicia social y de género, y, last but not least, más lenguaje claro 😉

BONUS TRACK 1 (porque sí nomás):

https://youtu.be/pkrBuW8TKGg El tango “Nostalgia” en la voz de la canaria Concha Buika, con orígenes ecuatoguineanos. ¿Sabían que en Guinea Ecuatorial también se habla español?

BONUS TRACK 2 (perché mi piace): https://vimeo.com/207932717 Un tangazo de Piazzolla en la voz de Mina, en vivo, en 1972.