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miércoles, 27 de agosto de 2025

Conversando con una IA

Imagen creada con Canva


Este año me adelanto a la celebración del Día de la Traducción y comparto un articulito que publiqué en mi LinkedIn. Ahí va:


Le hice un par de preguntitas a una IA, que no es la más difundida por nuestros lares (y no pongo marcas para no hacer publicidad gratis). Copio acá ese "diálogo" y dejo para otra vez el comentario acerca de los embates que está sufriendo nuestro estilo tipográfico en español, con mayúsculas en cada palabra significativa de un título: otra forma de colonización del inglés, de la cual ni siquiera ya casi nadie se percata. En cuanto al tema de los derechos de autor, espero que la IA tenga a bien no acusarme de haber citado sus palabras sin permiso... Espero leer tus comentarios ;) 

¿Qué problemas éticos pueden derivar del uso de la IA en la traducción? 
¡Excelente pregunta! El uso de la IA en la traducción, a pesar de sus enormes ventajas en eficiencia y accesibilidad, plantea una serie de problemas éticos complejos y cruciales de [amiga, ¿estás segura de esa preposición?] considerar. Aquí se presentan los principales problemas éticos derivados de su uso: 

1. Pérdida de Matices Culturales y Contextuales (Falta de "Sentido Común") 

Problema: Las IA se entrenan en [amiga, también estás segura de esta otra preposición] grandes volúmenes de texto, pero carecen de la experiencia vital y el entendimiento cultural de un traductor humano. Pueden traducir palabras de forma literal pero fallar en capturar refranes, humor, ironía, sarcasmo o referencias culturales específicas. 
Consecuencia: Esto puede resultar en traducciones inexactas, awkward [amiga, se te quedó una palabra sin traducir del inglés, lo que me hace sospechar que "pensás" en inglés y después traducís ] o incluso ofensivas, erosionando el significado original y perpetuando malentendidos interculturales. Una traducción técnicamente correcta pero culturalmente insensible puede ser dañina [amiga, ¿estás segura de ese adjetivo?]. 

2. Sesgos Lingüísticos y Discriminación 

Problema: Los modelos de IA se entrenan con datos existentes en internet, que contienen sesgos inherentes (de género, raciales, culturales, etc.). La IA puede aprender y amplificar estos sesgos. Consecuencia: Sesgo de género: Por ejemplo, podría asociar sistemáticamente la palabra "nurse" (enfermero/a) con el género femenino en idiomas con flexión de género (traduciéndolo siempre como "infermiera" en italiano, en lugar del neutro "infermiere"). [¡Qué matete te estás haciendo, amiga IA, entre la desinencia del plural femenino en italiano y la del inclusivo en "e" en español!] Discriminación: Podría generar un lenguaje que refuerce estereotipos negativos sobre ciertos grupos étnicos o culturales.

3. Privacidad y Confidencialidad de los Datos 

Problema:  Cuando se utilizan traductores automáticos en línea (gratuitos), los textos introducidos se envían a servidores remotos para su procesamiento. Muchos usuarios no son conscientes de que sus datos (que pueden ser confidenciales, como contratos, documentos médicos o legales) pueden ser almacenados, utilizados para seguir entrenando el modelo o incluso revisados por humanos para control de calidad. 
Consecuencia: Una brecha grave de confidencialidad, especialmente en campos sensibles como la medicina, el derecho o los negocios. 

4. Desplazamiento Laboral y Devaluación de la Profesión 

Problema: La automatización de las traducciones simples y técnicas amenaza los puestos de trabajo de traductores y localizadores que se dedican a tareas rutinarias. 
Consecuencia: Puede llevar a una devaluación de la profesión, donde se espere que el trabajo humano se pague menos porque "la IA lo hace más rápido y barato", ignorando la necesidad de supervisión, edición y localización experta que sigue siendo fundamental. 

5. Falta de Transparencia y Responsabilidad (Accountability) 

Problema: Cuando una traducción generada por IA contiene un error grave (por ejemplo, en un manual médico, un contrato legal o unas instrucciones de seguridad), ¿quién es el responsable? 
Consecuencia: La "caja negra" de la IA hace difícil atribuir la responsabilidad, lo que es un gran problema ético y legal. Un error humano tiene un responsable claro; un error de la IA, no.

6. Ilusión de Objetividad y Precisión ("El algoritmo siempre tiene razón") 

Problema: Existe una tendencia a confiar ciegamente en la tecnología y asumir que la traducción de la IA es "objetiva" y correcta por defecto. 
Consecuencia: Los usuarios pueden dejar de ejercer un juicio crítico necesario, propagando errores porque "lo dijo la máquina". Esto es especialmente peligroso en contextos donde la precisión es vital.

7. Erosión de la Diversidad Lingüística 

Problema: Los modelos de IA suelen priorizar los "idiomas mayoritarios" (inglés, español, mandarín, francés, etc.) por los que hay más datos disponibles. Los idiomas minoritarios, indígenas o con menos recursos digitales reciben peores traducciones o directamente no son soportados [¿no son qué?]. Consecuencia: Esto puede acelerar la marginación de lenguas ya vulnerables, ampliando la brecha digital y cultural en lugar de reducirla. 

Conclusión 

La IA es una herramienta poderosa para la traducción, pero no debe ser vista como un reemplazo absoluto para los traductores humanos. Su papel ético es el de un asistente que debe ser supervisado, corregido y contextualizado por humanos expertos. La responsabilidad última de una traducción precisa, culturalmente sensible y ética siempre recaerá en las personas. El futuro ideal está en la colaboración humano-IA, donde la máquina maneje el volumen y la velocidad, y el humano aporte el criterio, la nuance [¿qué pasó, se te trancó el "matiz"?] cultural y la responsabilidad ética. 

¿Qué efectos tienen las centrales de datos sobre el ambiente? 
¡Excelente pregunta! Las centrales de datos (o data centers) son la columna vertebral de la era digital, pero su operación tiene impactos ambientales significativos y complejos. Estos efectos se pueden categorizar en varios frentes: Aquí tienes un desglose de sus principales efectos sobre el ambiente: 

1. Consumo Masivo de Energía 

Este es el impacto más crítico y del que derivan muchos otros. 
Magnitud: Se estima que las centrales de datos consumen entre el 1% y 2% de la electricidad global (y esta cifra va en aumento con la IA, el metaverso y el IoT). Un gran data center puede consumir tanta electricidad como una ciudad de mediano tamaño. 
Por qué consumen tanto: La energía se usa para dos cosas principales: 

2. Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (Huella de Carbono) 

Dependencia de la fuente energética: El impacto climático directo depende de cómo se genere la electricidad que consumen. Emisiones incorporadas: También hay que considerar las emisiones generadas en la fabricación de los servidores y la infraestructura misma. 

3. Consumo de Agua Para refrigeración: 

Muchos sistemas de refrigeración utilizan torres de enfriamiento por evaporación, que consumen grandes volúmenes de agua para disipar el calor. Esto puede strain [¿te cansaste de traducir? A lo mejor tenés que parar para tomar un poco de agua 😉] los recursos hídricos locales, especialmente en regiones propensas a sequías. Ejemplo: Se estima que un data center de tamaño medio puede usar entre 3 y 5 millones de galones [¿las unidades de medida no las convertís a las que usamos fuera de EE.UU.?] de agua al día, equivalente al consumo de una ciudad de 30,000-50,000 personas. 

4. Generación de Residuos Electrónicos (E-waste) 

Ciclos de vida cortos: Los servidores y componentes de TI tienen una vida útil relativamente corta (3-5 años en promedio) debido al rápido avance tecnológico y la alta demanda. 
Desechabilidad: Esto genera una gran cantidad de residuos electrónicos (placas base, chips, unidades de almacenamiento) que, si no se reciclan o desechan adecuadamente, pueden liberar metales pesados y sustancias tóxicas al suelo y al agua. 

5. Uso del Suelo e Impacto en Ecosistemas 

La construcción de grandes complejos de centrales de datos requiere de terrenos extensos, lo que puede llevar a la fragmentación de hábitats, deforestación y alteración de los ecosistemas locales. 

6. Contaminación Acústica y Térmica Ruido: 

El funcionamiento constante de los servidores (ventiladores) y los sistemas de refrigeración generan un zumbido de baja frecuencia que puede ser una fuente de contaminación acústica para las comunidades cercanas. 
Calor: La liberación del aire caliente de la refrigeración puede alterar microclimas urbanos, aunque este efecto suele ser localizado. 

¿Qué se está haciendo para mitigar estos impactos? (La tendencia hacia la Sostenibilidad) 

La industria es muy consciente de estos problemas y está trabajando en soluciones: Eficiencia Energética: Se mide con el indicador PUE (Power Usage Effectiveness). Un PUE de 1.0 sería perfecto (toda la energía para los servidores). La meta es acercarse lo más posible a 1.0 mediante: 
Energías Renovables: Grandes compañías como Google, Microsoft, Amazon y Apple se han comprometido a operar sus centros de datos con energía 100% renovable para fechas específicas, mediante la compra de créditos de energía o la instalación de granjas solares y eólicas propias. 
Reciclaje de Calor: Algunas centrales de datos innovadoras redirigen el calor residual para calefaccionar edificios públicos, piscinas o invernaderos cercanos, creando una economía circular. Ubicaciones Estratégicas: Se construyen en climas fríos (Islandia, países nórdicos) para aprovechar el cooling [muy cool, pero no se usa en español] natural, o cerca de fuentes de energía renovable. Diseño para la Circularidad: Fabricación de equipos con materiales reciclables y con una mayor vida útil para reducir el e-waste [¿y si intentamos una traducción al español?]. 

Conclusión 

Las centrales de datos tienen una huella ambiental sustancial, principalmente por su enorme apetito de energía y agua. Sin embargo, la presión regulatoria, los costos operativos y la demanda de los consumidores por servicios "verdes" están impulsando una transición acelerada hacia la sostenibilidad en la industria. El desafío será seguir mitigando estos impactos a medida que nuestra demanda global de datos continúa creciendo de forma exponencial.

viernes, 27 de septiembre de 2024

Mi Día de la Traducción 2024

Leonora en la cabina de interpretación, con auriculares y anteojos, frente al micrófono, en un reciente trabajo
En la cabina de interpretación, agosto 2024
Este año 2024, cuando se acerca el Día de la Traducción, quiero compartir MI celebración de esta maravillosa actividad. 

Mi historia no es nada extraordinaria, pero es mi historia y a lo mejor le puede servir a alguien que está pensando en estudiar traducción en un momento en que la IA parece estar amenazando nuestra profesión. 

A lo mejor las traductoras somos como la cigarra de la canción: “tantas veces me mataron, tantas veces me morí y sin embargo estoy aquí, resucitando”. Acá el link a la canción 👉 "La cigarra" de María Elena Walsh en la voz de Mercedes Sosa

Cuando entré a la universidad, hace cuarenta años (¡OMG!), nunca imaginé todo lo que habrían de darme aquellas primeras carreras de Traductorado Público, en inglés y en italiano, en la Facultad de Derecho de la Universidad de la República del Uruguay.

Ahora veo que aquel primer acercamiento a ese mundo fascinante, en vez de calmar mi hambre de conocimiento, despertó mi apetito voraz para seguir estudiando. 

Ahora también me doy cuenta de que no fui a la universidad solo para conseguir trabajo y lograr ganarme el pan haciendo algo que me resultara placentero, sino que fui a la universidad para prepararme para desarrollar una pasión que me iba a llevar a querer seguir estudiando toda la vida.

Durante y después de aquel primer pasaje por la universidad quise estudiar otras lenguas, además de seguir mejorando mi conocimiento del inglés y del italiano, así que incursioné en los universos del latín, portugués, francés y ruso.

Pero no me alcanzó, el apetito era cada vez más insaciable, entonces quise profundizar mis estudios de traducción desde otra perspectiva y me puse a estudiar traducción literaria y técnico-científica en el Instituto en Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández, de Buenos Aires.

Ahí me pasó algo extraño: cuando cursé la materia “Introducción a la Interpretación”, con Vicky Massa, me picó el bichito y decidí zambullirme en ese mundo tan especial, duro y desafiante, pero totalmente adictivo, y aprender a nadar en ese mar. Entonces fui al Centro de Traducción e Interpretación y tuve a una gran tutora: Olga Álvarez de Barr.

La vida me llevó a irme a vivir a Italia y a volver a vivir a la Argentina. Cuando volví, me di cuenta de que quería volver a mi lengua materna, a perfeccionarla, a conocer mejor sus secretos, sus matices, sus sutilezas, su complejidad y su riqueza. Entonces me puse a estudiar corrección de textos en el Instituto Superior en Letras Eduardo Mallea y a hacer el posgrado en enseñanza de español como lengua extranjera en la UBA (este último porque estoy convencida de que enseñar es una excelente manera de aprender).

Asistí y asisto a infinidad de cursos, talleres, seminarios, charlas y congresos y sé que nunca voy a dejar de hacerlo, porque es mi vida y elijo vivirla así, estudiando, aprendiendo y gozando de mi pasión.

En los últimos tiempos me interesa profundizar en todo lo que tiene que ver con un lenguaje amplio, no discriminatorio y empático. 

¿Para qué? Para que mi trabajo favorezca una mejor convivencia de las personas en este mundo, para que prevalezca la construcción y no la destrucción, para que el amor le gane al odio y para que esta última premisa no resulte cursi y vacía. 

¿Por qué? Porque estamos en el horno, gente. No hay un planeta B. Además este me encanta, a pesar de todo.

¡Feliz Día de la Traducción!

 

 

 

 

miércoles, 29 de septiembre de 2021

¡Socorro! ¡No entiendo a estx robot! (Algoritmos, chatbots, UX Writing y demás cosas de mandinga)

Tercer y último ingrediente de mi spritz lingüístico:

¿Algoritmos? ¿UX? ¿SEO? ¿IA? Guaaaaat?!


Gentileza de Collages EPC


Todos los días interactuamos con alguna de esas cosas de mandinga: algoritmos, UX, SEO, IA y chatbots. Dialogamos con ellas, muchas veces sin saberlo. Gran parte de esa comunicación pasa a través de la lengua, por eso me interesa 🔎. 


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Como asesora lingüística (la versión breve de como traductora, intérprete, correctora y docente de español como lengua extranjera), casi todo lo que tiene que ver con la lengua me interesa 👀. 

Aclaro que todo lo que diga acá acerca de estos temas se debe a que mi suprema ignorancia me llevó a intentar entender lo que está pasando en el mundo de las lenguas en sus actuales íntimas relaciones con la inteligencia artificial (¿Nerd yo? ¡Naaaaa!)


Desde esa perspectiva lingüística, me voy a ir arrimando, temerosa y cautamente, a los algoritmos. Después, ya los algoritmos me irán llevando de la mano al mundo UX, para llegar a conversar con chatbots o asistentes virtuales.


En una próxima entrada de mi blog intentaré que vos y yo nos amiguemos con estxs robotillxs y a lo mejor hasta podemos sentarnos a tomar un cafecito virtual: vos, yo y Chatbot (why not?). Entonces podría contarte mi reciente experiencia como asesora y maestra (o profesora, entrenadora, etc.) de asistente virtual y tal vez Chatbot nos relate su experiencia conmigo.


Empecemos entonces por los algoritmos, y más específicamente por detectar el sesgo de los algoritmos, aunque...



¿Qué corno será “el sesgo de los algoritmos”? 


Voy a intentar explicarlo con un ejemplo: Google Translate. Veamos qué proponía hace pocos años este traductor automático al traducir de un idioma con elementos gramaticales neutros, como el inglés, a otro con elementos marcados por el género, como el español o el italiano. 

 



Este traductor automático elegía traducir a masculino o femenino porque los algoritmos aprenden de manera automática, a partir de ejemplos de textos ya traducidos. 

Los algoritmos no son machistas, sencillamente reflejan el machismo de la sociedad.




La cuestión es que Google Translate ya modificó su algoritmo dos veces, en 2018 y en 2020, para reducir el sesgo (bias en inglés) de género y ofrecer traducciones menos androcéntricas. Esto muestra la importancia que se le está dando a este tema allá arriba, en la cima de la montaña de Silicon Valley.


Estoy convencida de que este proceso orientado a no discriminar con el lenguaje no tiene marcha atrás: es más, me arriesgo a pronosticar (de atrevida nomás) que se seguirá avanzando en esa dirección. De hecho, un directivo de IBM pronosticó hace un tiempo que solo la inteligencia artificial que esté libre de sesgos sobrevivirá.


La cuestión es que los algoritmos no nacen en un repollo. Que tengan sesgos también depende de quienes los programan, diseñan, configuran, etc. (y en alguna medida de quienes permitimos que los tengan...).


Pasemos ahora al mundo UX.


 

¿Qué corno es UX?


La traducción al español que nos ofrece Wikipedia de UX (user experience) es "experiencia de usuario". Es la traducción más cómoda, la que no hace ningún esfuerzo por empatizar con nadie, con nombrar a las personas como quieren ser nombradas, por incluir a todas las personas en la comunicación, una traducción que ignora la perspectiva de género, es decir una traducción soberbia, prepotente, comodona, conservadora, retrógrada y demodé. (El sesgo machista en Wikipedia da para otra entrada del blog; por ahora te lo debo).


Traducir UX, o user experience, con otra perspectiva es todo un desafío: ¿"experiencia de uso"? ¿"experiencia virtual/digital/online"?¿"experiencia" y chau? A veces podría ser algo como “¿Cómo es tu experiencia en esta app/sitio?”. Porque se pone el foco en la idea de "experiencia". Claro que era mucho más fácil traducir "experiencia de usuario", pero a quienes nos dedicamos a la traducción y a las lenguas nos gustan los desafíos y siempre aspiramos a algo mejor, en este caso a una opción menos androcéntrica y excluyente que "experiencia de usuario". 

El mundo UX tiene varias áreas y una de ellas es UX Writing, es decir escribir en ese contexto. 

Vi que UX Writing también se está traduciendo como "escritura de producto". Honestamente, si leo eso en español y no sé de qué va la cosa, la expresión me resulta tan oscura como UX Writing, pero en fin: se aprecia esfuerzo. Habrá que seguir pensando.


Por ponerlo de alguna manera y por lo que yo entendí, la SEO (Search Engine Optimazation, optimización de los motores de búsqueda) se ocupa de captar visitantes, lograr que las personas entren en un sitio. La UX apunta a retenerlas y fidelizarlas.


Entonces, en concreto, ¿qué hacen quienes se ocupan de UX? Intentan que los textos (incluso los miniminitextos) que crean logren una interacción positiva con el público objetivo de un producto o servicio en diferentes plataformas y entornos. El foco está puesto en quien recibe los mensajes y en lograr que su experiencia de uso e interacción sea amigable, que la persona encuentre fácilmente lo que busca o que haga fácilmente lo que necesita hacer a través de una página, app, etc., y además, que mientras interactúa la pase bien, que lo haga con gusto, es decir, que tenga una experiencia satisfactoria y agradable (o sea, que no ande a las puteadas con apps, chatbots, etc.).


Ya sabemos que cuando tenemos experiencias agradables, en general queremos repetirlas, entonces vamos a volver a ese sitio, app, chat, etc. Y ese también es el objetivo final; digámosla toda: nadie dedica tiempo y energía a esto por su infinita bondad.


Pasemos ahora a otro aspecto de este tipo de escritura.



¿Cómo se llevan UX Writing y lenguaje inclusivo?

 

Parece que se llevan como la mona. Porque cambiar siempre da trabajo. Es mucho más cómodo hacer las cosas como se hicieron siempre (aunque siempre es mucho tiempo), hablar como se habló siempre (más bien desde hace un montón de tiempo) y escribir como se escribió siempre (claro que no hablamos ni escribimos como hace 100 años o 500 ¿no?). 🤔

 

Para quienes diagraman o diseñan, me imagino que a veces se tratará de agregar un campo o un botón a los dos “tradicionales” para género, por ejemplo: masculino y femenino. [el burro siempre adelante, aunque la “f” esté antes que la “m” en el diccionario… Además, la "a" también está antes que la "o" y sin embargo todos los sustantivos y adjetivos figuran en masculino en el diccionario...]



En formularios interactivos ya hace un tiempo que se empezó a ver "masculino", "femenino", "otro", e incluso "prefiero no responder". Abajo un ejemplo de botones "inclusivos" para la pregunta "¿Cómo describirías tu género?" en inglés:








  • masculino (incluyendo a hombres trans)
  • femenino (incluyendo a mujeres trans)
  • prefiero no contestar
  • prefiero autodescribirme (por favor, especificar)


Aunque, pensándolo mejor ¿será realmente necesaria esa información acerca del género de las personas en todos los formularios? Si se trata de alimentar a los algoritmos para que se utilicen esas informaciones ¿tenemos la seguridad de que ese dato no promueve o reproduce discriminación? Acaso tendríamos que plantearnos qué información es realmente pertinente y modificar muchos formularios desde esa perspectiva, y también averiguar cómo se usan todos los datos con los que constantemente alimentamos las panzas de los algoritmos, para verificar si se está teniendo en cuenta el lado ético de la gestión de nuestros datos.

 

Los sesgos de los algoritmos pueden ser de muchos tipos, no solo de género. Si querés profundizar en el aspecto ético de los algoritmos, podés leer este artículo: 

https://tekiosmag.com/2021/09/20/el-alcance-etico-del-uso-de-datos-y-algoritmos-en-los-servicios-publicos/ 


Ojo de lince


Cuando empezamos a ejercitar el ojo de lince para detectar lenguaje discriminatorio, ese proceso también se vuelve irreversible. 


Si miramos con atención, a veces detectamos algunas paradojas, como la de la imagen (año 2020): la innovación y la transformación digital son puro blablá con perspectiva vieja y sexista. Al decir "mejorar la calidad de vida de los vecinos”, el masculino genérico o universal rechina y no parece fácilmente asociable a las ideas de innovación o transformación digital.





¿Por qué hacer el esfuerzo de escribir y hablar en lenguaje claro, simple y no discriminatorio en UX? 

Ya sabemos que nos va a dar más trabajo, vamos a tener que dedicar más tiempo, atención, energía y creatividad a encontrar las formas no discriminatorias del lenguaje que sean más apropiadas para cada contexto, cada público, cada objetivo y cada situación comunicativa. Entonces, ¿por qué complicarnos la vida?

Una posible respuesta sería:




Pero sobre todo porque no se trata de tecnología, marketing o inteligencia artificial, sino de personas.


Una máxima en UX Writing es que + accesibilidad equivale a - carga cognitiva. Esto lo podemos relacionar con aquella definición de lenguaje claro de PLAIN de la primera entrada de esta serie, la del primer ingrediente de mi spritz lingüístico: el lenguaje claro https://leomadalena.blogspot.com/2021/05/primer-ingrediente-de-mi-spritz.html




¿Qué relación hay entre UX Writing, lenguaje claro y no discriminatorio, y derechos?


Esto parece un matete 😕, pero no lo es 😃:


Parto de una premisa: estoy convencida de que la lengua nunca es ni neutra ni inocente. Yo elijo comunicar empatía, solidaridad y no violencia, por lo tanto voy a tratar de que mi lenguaje:
  • NO refleje opiniones prejuiciosas
  • NO refuerce estereotipos de género u otros
  • NO sea ni racista ni fóbico
  • NO discrimine a las personas por su edad, sus características físicas o mentales, sus habilidades físicas y un larguísimo etcétera
Para lograr ese objetivo voy a tratar de:
  • detectar privilegios y desequilibrios de poder en el lenguaje (binarismo, anglocentrismo, eurocentrismo, androcentrismo, clasismo, blanquitud, y tantos otros -ismos y -udes);
  • cuestionar y quebrar el pensamiento hegemónico dominante;
  • modificar hábitos que fomenten visiones del mundo discriminatorias de grupos vulnerables y no valoren la diversidad.
¡Pavada de trabajo!

Miguelito me dio algunas pistas:




De yapa va este cortometraje, Sunspringcuyo guion fue hecho por una computadora. Parece que al corto le fue bastante bien en un festival en Inglaterra... A mí no me encantó, pero sobre gustos no hay nada escrito, dijo una vieja y tomaba mate en un plato.


También comparto este artículo de Catalina Arismendi: 

https://uxenespanol.com/ux/disenando-experiencias-para-todas-las-personas-ux-writing-content/



Gentileza de Collages EPC

Last, but not least, como mañana, 30 de setiembre (o septiembre, como prefieras) es el Día de la Traducción, pero a mí me parece que un solo día es un poco poco, te invito a mirar la serie de posteos en mi IG (@leonoraasesora) en el mes que está terminando, que decidí bautizar #MesDeLasTraductoras. 

No se trata de excluir a los pocos colegas hombres en la profesión, sino de destacar a la gran mayoría de las colegas, invisibilizadas durante tanto tiempo. 

Espero que si sos traductor, no te sientas ofendido ni excluido y lo tomes como lo que es: una simple provocación juguetona.


¡Feliz Día de la Traducción!